Para estos neoyorquinos, un propósito de Año Nuevo: Reunirse con su familia deportada

El primer año de Trump dejó al menos 4.177 inmigrantes neoyorquinos deportados, muchos sin antecedentes penales, separando a miles de familias al comenzar el año.

Rommel H. Ojeda

Jan 12, 2026

Ouleye, Seydou and Marietou Ouattara during Marietou's college celebration in May of 2025. Photo courtesy of Marietou Outtara.

Share Button WhatsApp Share Button X Share Button Facebook Share Button Linkedin Share Button Nextdoor

Desde que Marietou Ouattara era niña, recuerda haber recibido cada Año Nuevo con la misma rutina: en la noche de la víspera, su padre las dejaba a ella, a su hermana y a su madre en la casa de su tía en University Heights, en El Bronx antes de continuar su turno como taxista.

Con la caída de la bola mítica de Times Square en la televisión, las hermanas Ouattara y su madre pasaban las últimas horas del año compartiendo comida, como pollo acompañado de attiéké, un acompañamiento marfileño hecho de yuca fermentada, de textura ligera, similar al cuscús y sabor a nuez. Juntas, reflexionaban sobre el año que terminaba y evocaban los recuerdos que esperaban crear en el año que venía.

Cerca de la medianoche, la última parte del ritual llegaba a través de una llamada telefónica de su padre — Seydou Ouattara, de 57 años — quien estacionaba su taxi cerca de la Calle 42 en Midtown y les deseaba un Feliz Año Nuevo, presumiendo ante sus hijas que se encontraba justo donde acababan de ver caer la bola en televisión.

Nuestras noticias por WhatsApp
Recibe gratis semanalmente las noticias más útiles para inmigrantes directo a tu celular y habla con nuestros reporteros.

“Mi hermana y yo siempre esperábamos con ansias esa llamada, o escucharlo decir que estaba por la 42 y contar cuánta gente había visto, la confeti, todo eso”, contó Marietou.

Este año, aunque la mayoría de los pasos se repitieron, la llamada de su padre no llegó desde Midtown. Esta vez fue desde miles de kilómetros de distancia, en Costa de Marfil, el país al que Seydou Ouattara fue deportado el día antes de Navidad.

La familia Ouattara es una de miles de familias neoyorquinas impactadas por la agenda de deportaciones de Trump. En el primer año de su segundo mandato, hasta el 15 de octubre de 2025, 4.177 inmigrantes detenidos en el estado de Nueva York fueron deportados, según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) obtenidos originalmente por el Deportation Data Project. De ellos, 2.454 eran, como Seydou Ouattara, inmigrantes sin condenas penales y 851 se deportaron voluntariamente.

Estas deportaciones no solo dejan un vacío en las comunidades donde los inmigrantes se han arraigado durante años, sino que a menudo obligan a las familias que se quedan atrás a asumir nuevos roles para poder mantenerse económicamente. Para las familias que hablaron con Documented, sus propósitos de Año Nuevo se centran en reencontrarse con sus seres queridos.

“Nosotras solo esperábamos estar en la misma zona horaria, recibir esa llamada y que él llegara a la casa un par de horas después”, dijo Marietou.

Marietou, de 22 años, se rió al describir a su padre como alguien que demuestra el comportamiento típico de un papá. Todos los fines de semana se despertaba alrededor de las cinco de la mañana y ponía la televisión a todo volumen. Explicó que, como taxista desde hace casi tres décadas, su padre pasaba la mayor parte del día manejando por la ciudad y solo regresaba por la noche. “Trabajaba muchísimo”, dijo.

Su padre había vivido en el Bronx durante 31 años desde que emigró de Costa de Marfil con una visa de estudiante. Tras quedarse más tiempo del permitido, Seydou Ouattara tenía que presentarse cada año ante ICE desde 2007, explicó Marietou. Agregó que la familia siempre se ponía nerviosa los días en que él iba a Federal Plaza, incluso durante la pandemia, cuando se aseguraba de no faltar a ninguna cita y hacía el registro en línea. “Él decía: ‘Prefiero ir yo allá antes de que ellos vengan a buscarme’. Siempre se aseguraba de presentarse”, contó.

Y siempre regresaba a casa, hasta el 9 de octubre de 2025.

“Este era uno de nuestros mayores miedos y se hizo realidad”, dijo Marietou. 

Con estadísticas que muestran que el 60  por ciento de los arrestos de ICE en Nueva York durante el segundo mandato de Trump han sido de inmigrantes sin condenas penales ni cargos pendientes, la familia Ouattara estaba muy nerviosa esta vez. Dijo que su padre incluso llevó consigo una copia de su petición I-130 aprobada, que ella había presentado para patrocinarlo el año pasado. El formulario, que establece una relación entre un inmigrante y un ciudadano estadounidense o residente permanente legal, era el primer paso para darle la oportunidad de solicitar una Green Card.

Se espera que el número de deportaciones de neoyorquinos sin condenas aumente cuando se publiquen los datos completos del año. En el periodo que comenzó el 20 de enero de 2025 y terminó el 15 de octubre de 2025, las deportaciones en Nueva York de inmigrantes sin condenas penales aumentaron un 1.058% en comparación con el año anterior. El Departamento de Seguridad Nacional del gobierno de Biden deportó a 212 inmigrantes sin condenas penales en Nueva York durante el mismo periodo de 2024.

El 16 de diciembre, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (NY-14) — quien representa el distrito de la familia y les había brindado apoyo — dijo: “El presidente Trump hizo campaña con la promesa al pueblo estadounidense de que ICE iría tras ‘los peores de los peores’… pero lo que hemos visto es que ICE no está persiguiendo de manera abrumadora a criminales. De hecho, más del 70% de las personas que actualmente están detenidas en centros de detención no tienen antecedentes penales”.

Ocasio-Cortez agregó que Trump deportó a un niño de seis años en su distrito y que ha apuntado contra estudiantes por sus opiniones políticas, incluso personas nacidas y criadas en Estados Unidos.

Cuando se le preguntó en una conferencia de prensa el jueves si ICE probablemente continuará arrestando a personas sin condenas penales, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, respondió: “Seguimos haciendo nuestro trabajo para llevar ante la justicia a esos inmigrantes ilegales criminales e ICE seguirá levantándose todos los días para hacer lo que pueda para proteger a la ciudad de Nueva York”.

Ouleye y Marietou hablan por FaceTime con Seydou. “Siempre hace bromas para sacarnos una sonrisa, aunque la situación sea difícil”, dijo Marietou. Captura de pantalla cortesía de Marietou Ouattara.

Marietou no está de acuerdo con que su padre cumpla con ese perfil. “Alguien que va a trabajar, regresa a casa y cuida de sus hijos es considerado un criminal, encarcelado y detenido, solo porque quiere una vida mejor para sus hijos y ha estado en este país por 30 años”, dijo.

Al igual que Seydou Ouattara, O. Herrera, un ciudadano hondureño que fue deportado en octubre del año pasado, contó a Documented que él también intentaba hacer lo correcto y cumplir con la ley presentándose a sus citas con ICE.

También lee: Aumento del 94% en arrestos de ICE en aeropuertos desde la presidencia de Trump

Herrera emigró con su esposa y sus hijos en 2023, presentándose en la frontera para solicitar asilo. Desde entonces debía presentarse ante ICE cada año, ya que tenía una orden de deportación por haber intentado ingresar por la frontera en 2014. Se presentó sin problemas en septiembre de 2023 y 2024. Pero este último año fue diferente.

“A mí me detuvieron en una cita de ICE el 25 de septiembre, me tocaba cita con mi hijo y mi esposa. Me dijeron que me iban a arrestar porque yo tenía una deportación del 2014”, contó en una llamada telefónica desde Honduras, donde se encuentra desde octubre de 2025. “Cuando ICE me dijo que me iban a deportar, mi hijo se puso a llorar”, dijo el padre de 59 años.

B., la esposa de Herrera, quien pidió que solo se usara la inicial de su apellido debido a su caso de asilo en curso, dijo que su hijo de 8 años no dejó de llorar durante el viaje en tren de una hora desde Federal Plaza hasta su casa en el vecindario de Kingsbridge, en el Bronx, aunque no entendía qué significaba una deportación.

“Me preguntó: ‘Mamá, ¿cuándo voy a ver a mi papá?’ Yo le dije que no sabía”, dijo en español.

Ese mismo día decidió salir del Bronx e irse a vivir con sus primos en Maryland, contó, por miedo a ser deportada como su esposo.

Más allá del impacto emocional que continúa hasta hoy, el golpe económico le dio un giro total a su vida. “Imagínese, yo sola aquí, sin él. Él era el único sostén del hogar. Yo no trabajaba porque tenía que llevar a mi hijo a la escuela, ir a recogerlo y prepararle el desayuno y el almuerzo”, dijo la madre de 46 años, conteniendo las lágrimas.

Ahora, B. consiguió un trabajo que la obliga a despertarse a las 3 de la madrugada para ir a un centro de distribución de entregas y trabajar muchas horas. “No es fácil. Ha sido muy difícil sin mi esposo”, dijo. “Gracias a Dios pude encontrar un trabajo, aunque solo alcanza para pagar la renta”.

El impacto económico de una deportación es algo que también vive la familia Ouattara, dijo Marietou. “Yo también tuve que conseguir otro trabajo, así que ahora trabajo en dos empleos para tratar de mantener todo a flote. Pero ha sido muy duro, por decir lo menos”, contó. Agregó que trabaja más de 60 horas a la semana. Dijo que tuvo que sacrificar sus planes de ir a la escuela de posgrado para poder sostener a su familia. Además, es ella quien se ha encargado de todo el proceso legal con la esperanza de poder traer de regreso a su padre.

Durante las conversaciones con su padre desde el extranjero, ambas hermanas contaron que él intenta distraerlas haciendo bromas. “Dijo que estoy trabajando demasiado”, dijo Marietou, riéndose del comentario porque era algo que ella solía decirle a él durante sus turnos de 12 horas como taxista.

Herrera dijo que espera regresar a Estados Unidos y que planea sacar una cita con un abogado de inmigración en Honduras. Mientras tanto, Marietou espera poder reencontrarse con su padre en el Bronx este mismo año. “La lucha no termina solo porque él esté fuera del país. Ha estado aquí casi 30 años”, dijo Marietou. “Uno no puede simplemente rendirse solo porque alguien quiere… cumplir con un porcentaje o una cuota”.

También lee: La lucha de una familia por traer de regreso a su padre

Rommel H. Ojeda

Rommel is a bilingual journalist and filmmaker based in NYC. He is the community correspondent for Documented. His work focuses on immigration, and issues affecting the Latinx communities in New York.

@cestrommel

SEE MORE STORIES

Early Arrival Newsletter

Receive a roundup of immigration and policy news from New York, Washington, and nationwide in your inbox 3x per week.