Adama Bah recuerda el día en que habló por última vez con su tía. Era el 23 de noviembre y la llamó para coordinar una cita para que su hija se trenzara el cabello, como lo había hecho en varias ocasiones anteriores. Durante la llamada, Bah dijo que le pareció que su tía, Aissatou Diallo, estaba “tramando algo”.
No fue sino hasta dos días después, en la tarde del martes 25 de noviembre, que la familia se enteró de un viaje inesperado que Diallo había planeado.
Diallo llamó a su esposo desde el aeropuerto LaGuardia, en Queens. Reveló que había planeado viajar a Texas desde la ciudad de Nueva York para sorprender a su hijo por el Día de Acción de Gracias. Con el paso de los años, ambos se habían turnado las visitas, pero esta vez ella fue tan reservada con su plan que no le contó a nadie en la familia, según relató Bah, quien describió a su tía como la persona a la que todos acudían en busca de consejo y mediación. “Yo hablaba con ella hasta ocho veces al día”, dijo.
Pero el viaje sorpresa, que debía traer alegría, marcó el inicio de una tragedia. “Ella estaba hablando por teléfono con mi tío, con su esposo y entonces dijeron que ella no podía viajar”, contó Bah. “Luego su teléfono se apagó, alrededor de la 1 p.m.”
El martes pasado, Diallo, cuya abogada confirmó que tenía estatus migratorio legal, fue arrestada por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el aeropuerto de LaGuardia.
Después de su arresto, ICE la trasladó por tres centros de detención en un lapso de diez días. Finalmente fue liberada el viernes 5 de diciembre. Pero su caso no es único — es una historia que se ha repetido en todo el país: inmigrantes han sido arrestados al abordar vuelos domésticos. Algunos han sido detenidos y otros deportados.
Según nuevos datos gubernamentales analizados por Documented, desde que Trump asumió la presidencia hasta mediados de octubre de este año, los arrestos de ICE en aeropuertos han aumentado un 94% en comparación con el mismo período en 2024. Los datos, obtenidos originalmente por el Deportation Data Project, también muestran que los arrestos en aeropuertos de personas sin condenas penales ni cargos aumentaron un 560% durante el mismo período.
Defensores y políticos han señalado que las detenciones de inmigrantes sin antecedentes penales no aportan a la seguridad comunitaria, como ha afirmado Trump, sino que alimentan el miedo. Como Documented reportó anteriormente, entre los inmigrantes detenidos con condenas penales, muchos solo habían cometido infracciones menores, como violaciones de tránsito.

Al revisar los casos de 64 personas arrestadas por ICE entre el 20 de enero y el 15 de octubre de este año, solo el 36% tenía condenas penales. En contraste, casi el 73% de quienes fueron arrestados en el mismo período en 2024 sí tenían antecedentes penales.
Los hallazgos coinciden con datos recientes de detención que muestran que el 48% de las personas detenidas por ICE en todo el país no enfrentan cargos criminales. En el estado de Nueva York, las cifras son aún más alarmantes: el 60% de las personas arrestadas por ICE desde que Trump asumió la presidencia este año no tenían condenas ni cargos penales pendientes, según el análisis de Documented.
Durante una sesión en la Cámara de Representantes el miércoles, el congresista Adriano Espaillat, quien representa vecindarios en Manhattan y el Bronx, afirmó que el 70% de las personas detenidas por ICE no tienen condenas penales.
“En la ciudad de Nueva York, mi comunidad está siendo atacada y escuchamos el miedo todos los días”, dijo Espaillat. “El miedo tiene una forma de instalarse en las comunidades y asegurarse de que no avancen”.
Ese miedo fue lo que impidió que W.L., un solicitante de asilo ecuatoriano de 55 años que vive en Nueva Jersey, abordara un avión a finales de marzo.
W.L., quien pidió a Documented no revelar su nombre debido a un caso de asilo en curso, contó que un amigo que conoció en Nueva York lo había invitado a mudarse a California para trabajar como repartidor, donde podría ganar entre 800 y 1.200 dólares por semana.
Aunque necesitaba el dinero, ya que sus oportunidades laborales en Nueva Jersey eran escasas, decidió no viajar.
“Consulté con un abogado que me estaba ayudando a presentar los papeles para mi caso de asilo… y me dijo que no, que es preferible no viajar porque están estos riesgos”, dijo W.L., refiriéndose al temor de ser arrestado en el aeropuerto.
Agregó que, si se le presenta otra oportunidad de empleo, consideraría viajar, pero solo si bajan los arrestos. “Aquí en Newark también han venido a hacer redadas”, dijo. “Pero estoy tranquilo porque, como se dice, si es de pasar, ya ni modo”.
“Están haciendo lo que quieren”
Cuando pasaron diez horas sin tener noticias de su tía, Bah ya sabía que algo no andaba bien. Dijo que tenía muy presente la posibilidad real de que ICE estuviera involucrado en la desaparición de su tía.
Como fundadora de Afrikana, una organización que apoya a inmigrantes en la ciudad de Nueva York, Bah conoce cómo funciona ICE ya que le detuvieron cuando ella tenía 16 años. Durante diez horas buscó a su tía en la herramienta de localización de ICE, sin encontrar ningún resultado.
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No fue hasta las 11 p.m. del martes que la tía de Bah logró llamarla para contarle que estaba detenida en Federal Plaza. “Nos dijeron que la detención estaba relacionada con un caso del año 2002”, explicó Bah. “Era un caso que literalmente nunca debió haber salido a la luz. No es un arresto, no es nada. Es simplemente que inmigración está increíblemente atrasada en actualizar su sistema”.
Después de la llamada, Bah dijo que pasaron cinco días antes de recibir una nueva llamada — esta vez desde un centro de detención en Luisiana. Bah no sabe cuándo fue trasladada su tía, pero capturas de pantalla de la herramienta de ICE compartidas con Documented muestran que fue movida entre dos centros de detención en solo cinco días. “Es extremadamente rápido, ni siquiera es normal”, dijo Bah.
Estas transferencias repetidas de personas detenidas se conocen como “diesel therapy”, una práctica que dificulta que los inmigrantes puedan mantener contacto con sus seres queridos o defenderse de la deportación.
“Si por lo menos estuvieran respetando la ley, siguiendo las reglas, podríamos decir ‘bueno, podemos pelear aquí o pelear allá’. Pero honestamente lo están haciendo difícil porque ni siquiera puedes encontrar a tu familiar”, dijo Bah, reiterando que su tía tenía estatus legal en Estados Unidos. “Están haciendo lo que quieren y eso es lo que lo hace verdaderamente aterrador”
Ginny Núñez, abogada principal de inmigración en Nunez Law, PLLC, explicó que ICE puede detener legalmente a personas que no tienen condenas penales si existen razones civiles de inmigración para hacerlo. “Esto incluye situaciones en las que la persona no tiene estatus migratorio legal, ingresó al país sin permiso, se quedó más allá del tiempo permitido por una visa, violó los términos de su estatus o tiene una orden de deportación previa”, dijo Núñez.
Las tendencias recientes en la aplicación de la ley indican un creciente enfoque en aumentar el número total de deportaciones, aunque en un inicio el discurso público sugería que se priorizarían las personas con antecedentes penales, añadió. “La realidad es que las violaciones civiles de inmigración son mucho más fáciles y rápidas de hacer cumplir que las operaciones dirigidas a personas con historial criminal, que requieren más investigación, coordinación y recursos”.
La abogada de inmigración Moumita Rahman, fundadora de su propio bufete de abogados y quien ejerció durante la primera administración de Trump, dijo que desde diciembre ha estado advirtiendo a sus clientes que eviten viajar, especialmente a quienes utilizan el permiso de reingreso conocido como Advance Parole (AP) para salir del país. El AP permite que ciertos inmigrantes viajen al extranjero, pero su reingreso a Estados Unidos queda a discreción del oficial de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) al regresar.
Rahman explicó que, aunque las personas pueden revisar con antelación sus antecedentes penales para saber si corren riesgo de ser arrestadas por oficiales de inmigración, hoy en día no hay ninguna garantía. Añadió que esta nueva administración de Trump es “abiertamente más racista”.
“La mayoría de las personas que conozco y que han sido arrestadas no tienen ningún antecedente penal”, afirmó. “Literalmente tenemos una decisión de la Corte Suprema que dice que está bien detener o arrestar a alguien por el idioma que habla o el color de su piel, si parece razonablemente que podría ser inmigrante”.
Durante la primera administración de Trump, explicó Rahman, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se enfocó en impedir que las personas ingresaran al país. Ahora, dijo, el objetivo es lograr que salgan. “También hemos visto a muchos clientes decidir irse del país voluntariamente”.
Rahman agregó que la manera en que se están aplicando las leyes migratorias actualmente debería preocupar a todos, no solo a los inmigrantes, ya que incluso ciudadanos estadounidenses han sido detenidos en el país. “Solo quiero recordarle a cualquier persona que sea ciudadana que mucho de lo que estamos viendo ahora son, en esencia, violaciones al debido proceso, que están siendo utilizadas como campo de prueba para otras violaciones que, anticipo, esta administración intentará llevar más lejos”.
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En cuanto a Bah, quien lleva casi dos décadas dedicándose profesionalmente a la defensa y asistencia de miles de inmigrantes en Nueva York, dijo que la detención de su tía se sintió como un golpe de realidad. “De verdad pensaba que mi familia cercana ya había terminado con todo lo relacionado a inmigración”, dijo Bah. “Pensé que esto ya se había acabado para nosotros. Todos tenemos estatus. Estamos bien. Nunca pensé que esto volvería a afectarnos”.
El viernes 5 de diciembre, una jueza federal ordenó la liberación de Diallo. Fue representada por Co-Counsel NYC, una organización sin fines de lucro que ofrece servicios legales en la ciudad de Nueva York.
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