Cómo los inmigrantes latinos reinventan el Día de Acción de Gracias en EE.UU.

Desde pavos enchilados hasta tamales y lechona, familias inmigrantes en Nueva York celebran el Día de Acción de Gracias fusionando sus tradiciones culturales con la festividad estadounidense.

Rommel H. Ojeda

Dec 01, 2025

Photo: Thanksgiving Turkey [327/366] by timsackton | CC BY-SA 2.0.

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Dentro de su cocina en El Bronx, Esperanza Cid se inclina sobre la mesa, finalizando el último paso de su ritual para la comida que servirá en el Día de Acción de Gracias. Su cocina está cálida por el horno y el aroma del pavo asado llena el espacio. El sonido de su licuadora retumba mientras muele clavos, comino, pimienta, cebolla, ajo, chile guajillo y chile pulla, que había estado remojando en agua durante dos días. Cuela la mezcla en una olla y la calienta en la estufa.

Abre el horno y baña el pavo con la salsa de color rojo intenso, pincelada por pincelada, tal como le enseñaron cuando tenía ocho años en su ciudad natal de Pachuca, México.

Cid, ahora de 49 años, recuerda a su abuela preparando las celebraciones navideñas en su pueblo, invitando a más de 30 vecinos y familiares a reunirse para una comida festiva. Durante el día entero de preparación, cuenta que su abuela le enseñó a hacer la mezcla que ahora utiliza para marinar su pavo para el Día de Acción de Gracias. Este pavo enchilado, o pavo marinado con chile, se ha convertido en el platillo favorito de sus cuatro hijos.

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“Pues para mí ha sido bonito e importante para que mis hijos sepan de dónde venimos, nuestras raíces. Ellos nacieron aquí, pero quiero que sepan que somos de allá, de México”, dijo Cid.

Millones de personas en Estados Unidos celebrarán el Día de Acción de Gracias este jueves, una festividad llena de gratitud por los amigos y la familia. Para quienes celebran lejos de sus países de origen, como Cid, la festividad se ha vuelto emblemática de su trayecto migrante, vista a menudo como una oportunidad para mezclar las tradiciones estadounidenses con los sabores culturales propios. Quienes hablaron con Documented contaron que el día festivo se ha transformado en una forma de respetar la cultura de su nuevo hogar, sin olvidar los sabores únicos de sus países.

Collage fotográfico de la cena de Acción de Gracias. Cortesía de Esperanza Cid para Documented.

En México, Cid recuerda que las mujeres mayores se reunían durante la temporada navideña para preparar banquetes. Ahí, dice, las niñas más jóvenes de la familia — algunas desde los 7 años — observaban a las mujeres cocinar. “Decían que una mujer tiene que saber cocinar”, recordó Cid. “Decían: ‘Tienes que escoger esto, tienes que moler esto y tienes que picar esto’”, dijo sobre las tareas que le asignaban de niña durante las celebraciones de Las Posadas, un adviento de nueve días que se celebra del 16 al 24 de diciembre. “Todos cooperamos y, ahí, viendo aprendimos”.

Cid conoció el Día de Acción de Gracias a los 16 años, después de migrar a Estados Unidos desde México hace 35 años. Sus primos la recibieron en su apartamento en Queens y le enseñaron sobre la festividad, explicándole que en EE.UU. las personas expresan su gratitud mediante reuniones familiares y una cena con pavo. Desde ese día, Cid celebró el día festivo con sus primos y, seis años después, como esposa y madre, comenzó a considerar ser anfitriona.

Su primer pavo del Día de Acción de Gracias con su esposo fue un desastre. “No sabíamos que el pavo tomaría tiempo.  Lo pusimos en la tarde y no comimos pavo, porque no se cocinó hasta la una de la mañana”, relató. “Nos dio vergüenza porque les dijimos a los padrinos que vinieran a comer pavo y simplemente no se cocinaba”.

Para salvar el momento, su esposo compró tres pollos rostizados en un restaurante cercano para servirlo con el arroz que ya habían preparado.

Cid dice que celebrar el Día de Acción de Gracias con sus hijos le recuerda a los momentos que ayudaba a su abuela en la cocina. Su hijo mayor, quien tiene 27 años, se unía a ella en la cocina cuando era niño y le pedía bañar el pavo con la salsa roja. “Decía: ¡Yo cociné el pavo!”

“Se ponía muy contento porque, cuando comíamos, decía: ‘¿Cómo quedo? ¡Yo lo cociné!’”, comentó. Sus otros hijos, de 18, 15 y 13 años,  también disfrutan participar en la preparación de comidas festivas. “Cada año me preguntan si haré el pavo”, dijo Cid. Añadió que le gusta rellenarlo con papas cocinadas y chorizo mexicano.

Apreciación por la festividad y las culturas propias

Una mesa con comida para el Día de Acción de Gracias. Video cortesía de Fajardo para Documented.

Al principio, Cid dijo que la festividad le resultaba extraña porque no formaba parte de su cultura en México. Con el tiempo, sin embargo, el Día de Acción de Gracias se ha vuelto más significativo para ella. Su experiencia refleja la de Diana Fajardo, quien solo empezó a celebrar la festividad hace tres años, tras llegar a EE.UU. desde Colombia en el verano de 2022.

Fajardo, de 42 años, dijo que conoció la festividad por primera vez a través del calendario escolar de su hijo, que marcaba el Día de Acción de Gracias como un día libre. No sabía qué significaba hasta que sus dos hijos, que en ese momento cursaban tercero y noveno grado, llegaron a casa cada uno con un pavo en la mano. “Ellos llegaron diciendo mamá ‘el jueves se celebra el día del pavo’”.

Una vecina en Staten Island — hasta hoy Fajardo no sabe quién fue — también dejó un pavo frente a su casa, junto con otros alimentos. “Es decir, ya teníamos tres pavos. Para entender de qué se trataba la celebración indagamos en internet y en ese momento comprendimos que para la gran mayoría de personas de este país  es una fecha muy importante para compartir y dar gracias”, dijo Fajardo.

“Entonces, decidimos realizar nuestra primera celebración del ‘día del pavo’, como le dicen mis hijos, el jueves 24 de noviembre de 2022”.

Fajardo, junto a su esposo y tres hijos, fue acompañada por otra familia colombiana. Asaron dos de los pavos, prepararon ensalada y acompañaron la comida con puré de papas. Durante la cena brindaron por estar juntos y cada persona compartió por qué estaba agradecida. “Para finalizar el día realizamos juegos de mesa y a medianoche la familia se fue a su casa”, relató.

Este año, Fajardo dice que su familia celebrará el día festivo con la intención de resaltar platos típicos de Colombia. Incluirá lechona, cerdo asado relleno de arroz, arvejas y tamales, un platillo tradicional cocido al vapor a base de masa de maíz, envuelto en hojas de plátano y relleno con carne o vegetales. Dijo que cerrarán el menú con natilla, un postre dulce y cremoso similar a un flan, preparado con canela, panela y fécula de maíz.

“Teniendo presente las festividades de Estados Unidos participamos con respeto de  las fechas que para este país son importantes”, dijo Fajardo. “Sin desconocer nuestras prácticas culturales de origen colombiano”.

Otros inmigrantes también han encontrado maneras de mezclar sus propias tradiciones con la festividad estadounidense. María Cifuentes, quien ha vivido en Jackson Heights durante dos décadas, dijo que infusionar su pavo con condimentos de su país natal, Perú, le ayuda a honrar la comida de su infancia.

“Le agrego ají colorado, pimienta, comino y ajo. También le echo un poco de cerveza y vino. Le inyecto un poco de licor, pisco y jugo de naranja, al pavo para que tenga mucho sabor. Lo relleno con frutas”, dijo Cifuentes. Agregó que le gusta bañarlo con mantequilla para darle un color dorado.

Cifuentes dijo a Documented que este año está muy agradecida de estar viva, sana y con empleo. Aunque vive sola, comentó que le gusta asar el pavo y salir a compartirlo con personas en situación de calle o que no tienen comida durante la temporada festiva. “Me gusta poder compartirlo con personas que necesitan comida más que yo”.

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Rommel H. Ojeda

Rommel is a bilingual journalist and filmmaker based in NYC. He is the community correspondent for Documented. His work focuses on immigration, and issues affecting the Latinx communities in New York.

@cestrommel

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