Después de huir de Venezuela hace más de un año, Reina Durán pensó que inscribir a su hijo en una escuela pública en el Upper West Side le daría un comienzo estable en Estados Unidos. Pero dice que la educación de su hijo le ha causado ansiedad.
Su hijo habla un inglés titubeante. El año pasado, cuando estaba en quinto grado en la Riverside School for Makers and Artists, le resultaba difícil entender las clases impartidas en inglés. Era un idioma que apenas conocía y le era más difícil aún relacionarse con compañeros cuyo inglés solo podía soñar con imitar. Ninguno de sus profesores hablaba español y no había especialista en idiomas que lo ayudara cuando se quedaba atrás, dijo Durán. “En la escuela se siente perdido”.
Riverside fue una de las escuelas públicas de Nueva York que recibió a estudiantes que aprendían inglés por primera vez. Su población de estudiantes de inglés (ELL, por su siglas en inglés), estudiantes cuyo idioma en el hogar no es el inglés y que requieren apoyo para alcanzar el dominio, aumentó de 24 estudiantes en el año escolar 2022-2023 a 182 el año siguiente.
Ese incremento colocó a Riverside en el cuarto lugar entre las escuelas públicas de la ciudad con el mayor aumento en la matrícula de ELL y refleja una tendencia migratoria más amplia en las escuelas de toda la ciudad.
En los últimos tres años, más de 220.000 solicitantes de asilo y familias inmigrantes han llegado a Nueva York, muchos con hijos en edad escolar. En toda la ciudad, más de 13.000 nuevos aprendices de inglés ingresaron al sistema de escuelas públicas entre los años escolares 2022 y 2023, una cifra que, aunque imperfecta, ofrece una ventana única a la magnitud de los recién llegados, pues las escuelas públicas de la ciudad no registran públicamente la matrícula según estatus migratorio.
Un análisis de Documented muestra que el aumento de estudiantes de inglés (ELL) no se ha distribuido de manera uniforme en la ciudad. Una parte desproporcionada de los nuevos alumnos se concentró en un número limitado de escuelas, a menudo aquellas que ya atendían a familias negras y latinas de bajos ingresos, sin que el apoyo creciera al mismo ritmo.
Las familias que necesitaban ayuda adicional con el idioma, como la de Durán, ya iban en descenso cuando ella inscribió a su hijo en Riverside en 2024. Muchas familias inmigrantes siguen dejando la ciudad tan rápido como llegan, expulsadas por los altos alquileres y la búsqueda de una vivienda más estable, explicó Tatyana Kleyn, profesora asociada de educación bilingüe en el City College of New York.
La aplicación reciente de medidas migratorias ha sumado presión, creando miedo e incertidumbre que lleva a algunas familias a considerar irse incluso antes. “Los maestros trabajan mucho para hacerlos sentir bienvenidos, y luego se van”, dijo Kleyn.
Aun así, la matrícula de estudiantes de inglés (ELL) sigue siendo mucho más alta que en la memoria reciente. Aunque algunas de las 10 escuelas principales registraron pequeñas caídas, la población ELL de Riverside bajó ligeramente de 182 a 165 este último año, pero la mayoría aún muestra cifras más altas en comparación con años anteriores. Los números de estudiantes de inglés en dos escuelas, P.S. 306 Ethan Allen y P.S. 333 Manhattan School, siguen en aumento. El mayor desafío para las escuelas es la escasez de personal docente.
Datos estatales de 2023-2024 muestran que seis de las 10 escuelas con los mayores incrementos de ELL superaron la proporción recomendada de 15 estudiantes por maestro el año pasado, en algunos casos por más del doble. En cuatro de esas escuelas, el número de docentes de inglés como segundo idioma (ESL, por sus siglas en inglés) se mantuvo igual o incluso disminuyó mientras aumentaba la matrícula.
En Riverside, un maestro pasó de atender a 6 estudiantes a 30 en un solo año, a pesar de que contrataron a 2 docentes más de ESL. Los estudiantes ELL se benefician más de la atención personalizada —el tipo de apoyo que los docentes, obligados a dividir su tiempo entre un número creciente de alumnos, luchan por dar.
La escasez de docentes no es nueva. Los analistas de educación llevan tiempo advirtiendo que hay muy pocos maestros capacitados para apoyar a aprendices multilingües (MML, por su siglas en inglés), una preocupación reforzada por una encuesta de RAND Corporation en 2025, en la que aproximadamente el 50% de los maestros que trabajan con MML dijeron sentirse sobrecargados y poco preparados para enseñarles de manera efectiva.
Esa tensión se ha vuelto más aguda con los picos recientes de matrícula, dijo Noah Harlan, presidente del Community Education Council del Distrito 1.
“No es que el Departamento de Educación tenga una reserva central de maestros disponibles que pueda desplegar cuando quiera”, dijo Harlan. “La contratación sigue siendo una responsabilidad que recae principalmente en cada escuela, así que el DOE no puede hacer mucho directamente, más allá de intentar reasignar fondos”.
Medir la demanda se complica por cómo la ciudad registra a los recién llegados. El DOE se basa en gran medida en datos de estudiantes en viviendas temporales, no en cifras de ELL. Eso significa que los niños que no están en albergues pero que aún son nuevos en inglés pueden quedar fuera del radar de recursos de la ciudad.
Los funcionarios, sin embargo, señalan que no todos los estudiantes recién llegados califican como ELL, ni todos los estudiantes ELL son recién llegados.
Tamara Mairs, quien dirige el Project Open Arms del DOE, la iniciativa de la ciudad para recién llegados, dijo que su equipo pequeño pero poderoso, compuesto de tres personas, trabaja entre oficinas escolares y agencias para conectar a las familias con recursos. “Trabajamos estrechamente con esas agencias y ayudamos a esas familias en todo lo que podemos”, dijo.
Mairs evitó confirmar si las escuelas han dado la alarma sobre el aumento de ELL. Señaló el esfuerzo más amplio de la ciudad por reducir el tamaño de las clases bajo un mandato estatal, incluyendo planes para contratar a más de 3.700 maestros. Pero aún no está claro cuántos estarán certificados para enseñar a aprendices de inglés.
Financiamiento con límites
En otoño de 2022, el DOE asignó casi 12 millones de dólares a través de Project Open Arms, entregando unos 2.000 dólares por estudiante en viviendas temporales en más de 300 escuelas, según documentos presupuestarios del DOE. Además, el vocero del DOE, Nathaniel Styer, señaló que la ciudad distribuyó 25 millones de dólares a las escuelas que inscribían a un gran número de nuevos estudiantes, aunque los funcionarios no ofrecieron un desglose público de cómo se gastaron esos fondos.
Pero el dinero tenía restricciones. Los fondos de Project Open Arms podían cubrir cosas como comidas, ropa o consejería para los recién llegados en viviendas temporales, pero no podían, por ejemplo, pagar personal de tiempo completo, incluidos maestros de ESL. De las 10 escuelas con las mayores alzas de ELL, seis recibieron ese apoyo financiero único; el resto dependió de presupuestos generales o subvenciones externas.
En casi todas las 10 escuelas, el Título III, la financiación federal destinada a ayudar a aprendices de inglés y estudiantes inmigrantes, fue muy pequeño o incluso inexistente. En Nueva York, el Título III se asigna en función de cuántos aprendices de inglés tiene una escuela y está destinado principalmente a capacitación docente y programas para padres, no a contratar personal de tiempo completo. Debido a esto, los servicios de traducción para estudiantes y familias son limitados. Varias escuelas también vieron reducirse sus presupuestos incluso mientras aumentaba la matrícula de ELL.
Más que palabras
Incluso en escuelas donde los estudiantes reciben suficiente instrucción en inglés, lo académico es solo una parte del desafío.
“El inglés no va a resolver todos los problemas que enfrentan estos estudiantes”, dijo Kleyn. “Se trata de verlos de forma integral: cómo están en lo socioemocional, qué experiencias han tenido, qué necesita su familia”.
Defensores han pedido enlaces para inmigrantes en las escuelas: personal capacitado para ayudar a las familias a navegar necesidades legales, de vivienda y de salud. Sin ese apoyo, los estudiantes cargan un estrés enorme sobre sus hombros. “Los estudiantes ELL de hoy llegan a la escuela con miedo a la deportación o a la separación familiar”, dijo Dafny Irizarry, maestra de ELL en Long Island y presidenta de la Asociación de Maestros Latinos de Long Island. “Ese miedo e inestabilidad afectan seriamente su capacidad de concentrarse y aprender”.
A pesar de los desafíos, familias inmigrantes como los Durán siguen adelante. Cada día, Durán toma el autobús con su hijo, que es demasiado pequeño para hacer el trayecto solo, de ida y vuelta a la escuela. Incluso después de casi seis horas de clases, dice que llega al Row Hotel en Midtown, su refugio para solicitantes de asilo, pidiendo aprender más inglés, frustrado porque no puede seguirle el ritmo a sus compañeros.
你知道吗?非公民办理驾照时的这个错误可能会导致选民欺诈
“No está aprendiendo lo suficiente como para sentirse seguro”, dijo.
Durán confesó que si hubiera sabido cuánto tardaría su hijo en avanzar con el inglés en Riverside, quizá habría reconsiderado la asignación del DOE. Sin embargo, la mayoría de las escuelas cercanas estaban al límite de capacidad, y no tenía muchas opciones.
A pesar de los obstáculos, no pierde la determinación. “Quiero que aprenda inglés”, dijo en español. “No tenemos otra opción más que seguir intentando”.
